Interés General


Plebiscito: Miedos y Razones

Plebiscito: Miedos y Razones

En los próximos meses seremos convocados a las urnas para refrendar el acuerdo de paz que se firme en La Habana. De esta forma, el pueblo colombiano expresará si está o no de acuerdo con la implementación de lo pactado en los cinco puntos que se plantearon en la agenda inicial. Más allá de votar por el sí o por el no, este acto implicará un proceso reflexivo e introspectivo de cada uno de los votantes.

Quisiera invitar a los lectores a interpelarse sobre las razones de su voto, a mirarnos frente al espejo y realizarnos preguntas incomodas que quizás no estaríamos dispuestos a responder. Probablemente el espejo este roto y agrietado por los resentimientos que nos abarcan, por las desilusiones y por las tristezas. La encomiable tarea de recomponer los fragmentos de éste no es para nada fácil. Implica dejar el miedo atrás para no sucumbir ante la zozobra o incertidumbre de los tiempos venideros de despojarnos de nuestros dolores y aflicciones.

La esperanza será el motor para restaurar el espejo ante el cual nos miramos, es el aliciente para forjar un mejor futuro, para que una vez privados de nuestros temores, estiremos nuestra mano para perdonar, para mostrar nuestra solidaridad frente a las víctimas, por la voluntad para construir un país resiliente y con las herramientas para superar las inequidades sociales que nos afligen. De (re)pensar un nuevo país en donde todos seamos colombianos, sin distingo alguno, de si es guerrillero o paramilitar; simple y llanamente, somos colombianos, restaurando el tejido social que ha sido roto por cincuenta años de conflicto armado.

Esto acarrea asumir un cambio en nuestras mentalidades, dejar de vernos como una novela de buenos y malos, de héroes y villanos, de polarizaciones absurdas que reavivan rencores y animadversiones. Por una sociedad, educada, tolerante, solidaria y bajo el respeto de la diferencia. Eliminando los estereotipos con los cuales solemos definir a los demás, procurando que en nuestro espejo personal quepan tantas visiones como sea posible, si es del caso dibujar un mosaico, con cada una de las perspectivas, y nuestro reto, será amalgamar cada una de ellas con nuestro yo, con nuestras experiencias y juicios internos.

 
Seguramente, el voto requerirá un conocimiento de cada uno de los puntos acordados, de sus implicaciones sustanciales dentro de la realidad del país; esto conlleva un esfuerzo fuerte de pedagogía por parte del Estado para que todos los ciudadanos se enteren y tengan la capacidad de entender que se ha pactado en la mesa de negociación. Aparejado a esto, vendrá el compromiso de cada uno para trabajar cada día por una paz estable y duradera, por reconciliarnos nosotros mismos y con los demás, por olvidar odios y resentimientos que corroen nuestros corazones, para obliterar distinciones entre aquellos que han sido afligidos por el conflicto y aquellos que no, por dejar de estigmatizar a los guerrilleros y paramilitares que han empuñado un arma.

Una vez el espejo este completo y nos veamos en él, con todas nuestras vicisitudes, heridas, pensamientos y prejuicios, estaremos dispuestos a tomar una decisión de afrontar los avatares que implica pensar una sociedad de nuevo. Cuando llegue la hora de votar, al tachar el sí o el no, cada opción acarrea una responsabilidad y un compromiso como ciudadano, y lo más importante, una actitud frente a los tiempos venideros.

Sin muchos titubeos, es el momento de perdonar, de aceptar errores y conferir oportunidades, de callar los fusiles y hacer eco de nuestras ideas. Al votar por el sí, decidimos tomar una oportunidad que nos ofrece la historia a los colombianos para emprender una transformación social e institucional que deje atrás y para siempre un pasado trágico y doloroso de confrontación humana violenta y a la vez elimine las causas estructurales que originaron el conflicto armado y se corrijan sus nefastas consecuencias para así hacer irreversible y sostenido el proceso de reconciliación y transición hacia la paz.


Julián Salazar

Coordinador del Área Jurídica de Fasol.
Abogado de la Universidad del Rosario.
Estudiante de Maestría en Derechos Humanos y Democratización de la Universidad Externado de Colombia.


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