Interés General


Las mujeres nos declaramos constructoras de paz

Las mujeres nos declaramos constructoras de paz

En el marco de las actividades del Costurero de la Memoria que se desarrolla todos los jueves de cada semana, en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación -CMPR, la Regional Cundinamarca como una iniciativa del área de organización, inició un acercamiento a las actividades que desarrollan mujeres víctimas de la violencia y en dirección a crear sinergias con otras organizaciones para aportar nuestras experiencias, recibir las de otros para nuestro crecimiento y visibilizar a la Corporación FASOL.

El costurero de la memoria es un espacio de acompañamiento a víctimas, al que se ha denominado “Kilómetros de vida y de memoria”, refiriendo por una parte, al largo camino que han tenido que recorrer las víctimas de la violencia; un camino de recuerdos dolorosos y memorias perdidas en medio de las dinámicas del desarraigo, el olvido y la impunidad. Y por otra parte, al proceso de costura, asociado metafóricamente a la idea de reconstruir el tejido social, a partir del restablecimiento de los lazos de confianza entre las personas, familias, organizaciones y colectividades que participan del espacio.

Siendo un espacio de construcción y diálogo permanente, vamos encontrando respuestas a muchas de nuestras necesidades y entrelazando el trabajo con otras organizaciones. Por eso desde allí se nos hizo la invitación a participar con La Ruta Pacífica de las Mujeres, en la Movilización Nacional al Cauca realizada el pasado 25 de noviembre de 2015 en el marco del “Día Internacional del No a las Violencias Contra las Mujeres”. Seríamos cinco mil mujeres procedentes de todo el país, caminando por las calles de Popayán y transitando por las distintas vías del departamento del Cauca, escogido por ser una zona agobiada por la guerra, la pobreza y la desigualdad.

Esta gran actividad fue antecedida con talleres en todo el país, en los cuales fuimos informadas del objetivo de la movilización, de la necesidad de llevar símbolos de paz y solidaridad los cuales intercambiamos a lo largo de la misma con mujeres de otras regiones.

Los objetivos trazados fueron:
1. Evidenciar las distintas propuestas de las mujeres caucanas y colombianas en la construcción de la Paz en los territorios.
2. Respaldar la firma de los acuerdos con las FARC y promover la instalación de una mesa de negociación con el ELN.
3. Ambientar la participación de la sociedad en el proceso de refrendación que se derive del proceso de paz.
4. Promover la participación de las mujeres en la implementación de los acuerdos derivados de la negociación.

En este contexto donde se están dando las condiciones para poner punto final a estos 50 años de guerra, las mujeres tenemos la responsabilidad histórica de contribuir con nuestro trabajo en este proceso, participar en las etapas venideras del mismo como la refrendación y la implementación de los acuerdos para que la lucha por los derechos de las mujeres se puedan conseguir de manera más efectiva en ausencia de los horrores generados por el conflicto armado y hacer parte integral de la Paz que tanto necesita nuestro país.

NUESTRO COMPROMISO

Cuando empezamos el camino de la visibilización y articulación con el trabajo de otras organizaciones para dar un poco o mucho de lo que por tantos años hemos recibido, empieza un viaje emocionante. El primer encuentro es con el Costurero de la Memoria "Kilómetros de Vida”, donde con el sólo hecho de contar un poco de las historias de lucha y persistencia durante 30 años de los Desaparecidos del Palacio de Justicia, en búsqueda de la justicia y la verdad se nos abren otras puertas.

FASOL CON LA RUTA PACÍFICA DE LAS MUJERES

Nos invitan a participar de la marcha que se realiza desde 1995; como se ha mencionado, esta vez fue por la Refrendación de La Paz y entonces llega una nueva experiencia donde vemos y compartimos el compromiso de por lo menos 5.000 mujeres quienes hemos declarado que “No parimos hijos e hijas para la guerra“, valorando y respetando la tierra, honrándola y ritualizándola como el bien más importante de nuestra existencia, mujeres que exaltan las comunidades indígenas, las etnias, los colores, los sabores y los dolores desde la mirada de las mujeres .

Cuerpos desnudos, otros con vestimentas típicas, otros con símbolos pintados en sus caras y simbólicamente vestidas de negro exigiendo que la paz sea una realidad, algo que no se nos puede seguir siendo negando ni a nosotras, a nuestros hijos, ni a nuestros pueblos; se lo exigimos al Estado y a las partes que conforman hoy la Mesa de Negociación de La Habana, y a los que aún no se han comprometido.

La experiencia donde hoy creemos debemos vincularnos todos, donde debemos dejar los miedos y apostar todo al cambio con crecimiento personal, con respeto al otro, y con un compromiso férreo por los que vendrán.

El compromiso es mantenernos, seguir apoyando y seguir creciendo.

“Pazate tú también”



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