Interés General


¡LA JUSTICIA EN VENTA!

¡LA JUSTICIA EN VENTA!

Hace poco realizamos en el Valle del Cauca el primer encuentro de los observatorios para la protección y prevención a la justicia en este departamento. La convocatoria tuvo gran acogida, funcionarios y empleados de diferentes especialidades, entre ellas restitución de tierras y la jurisdicción penal, acogieron nuestro llamado. Quizás este espacio funcione como catarsis para que los funcionarios de la rama judicial expongan sus problemáticas. Sin embargo, no es fácil enfrentarse a tantas complejidades que atraviesa la administración de justicia colombiana: la falta de personal, de instalaciones, de insumos y herramientas para desarrollar los procesos, entre otros.

Se podría suponer que un Estado de Derecho como el Colombiano la justicia es totalmente incólume e independiente, pero esto es solo una realidad que se divisa en el papel de la constitución. La justicia es un actor más de la multiplicidad de actores que se encuentran en el territorio –actores institucionales e ilegales-, especialmente en las regiones, en los municipios, en donde se entretejen relaciones entre ellos: la justicia recibe mensajes de cada uno de estos -para ser más explícitos- presiones que terminan generando una injerencia determinante en sus decisiones y soslayando la independencia judicial. En este sentido, la justicia no es ajena a la sinergia que generan estos actores en el territorio y al hacerla un jugador más dentro del campo, cobra un papel totalmente activo y preponderante, tanto por la importancia de sus decisiones como por su rol fundamental en la institucionalidad.

Para mi asombro, en este campo dialógico la justicia se encuentra permeada por los grupos de poder económico imperantes en la zona, es lamentable que un despacho por su falta de infraestructura y de insumos, tengan que aceptar apoyo logístico (construcción de salas de audiencias, computadores y modulares para oficinas) para lograr en los más mínimo con su labor de administrar justicia. En últimas, esto no es más ni menos, que un financiamiento económico por parte de grupos económicos en el Valle del Cauca.

¡La justicia está en venta! El único mensaje que envía este fenómeno de financiamiento económico a los despachos judiciales, es que los grupos de poder económico se blinden frente a futuras investigaciones, no es más que una dadiva que busca socorrer este déficit de recursos humanos y físicos, la cual no es a título gratuito, es una forma flagrante de incidir directamente sobre la administración de justicia: “cómo voy a juzgar a estas personas si proveen recursos para el funcionamiento del despacho”. Lo que termina por vedar totalmente la independencia judicial y cooptando la justicia local quedando totalmente maniatada para iniciar procesos en contra de estas personas o grupos. Y como dice el dicho: la necesidad tiene cara de perro. 


Julián Salazar

Coordinador del Área Jurídica de Fasol.
Abogado de la Universidad del Rosario.
Estudiante de Maestría en Derechos Humanos y Democratización de la Universidad Externado de Colombia.


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